1.09.2008

tita tita capotita


En este día pero en 1919 en Tulancingo Hidalgo, nació mi abuelita, Ana María, éramos muy parecidas, juguetonas, traviesas, tranquilas, risueñas, aventureras, cuenteras, y llenas de energía.
Ella contaba varias historias de su infancia, una de ellas era sobre un pajarito que tenía y que una vecina suya se había robado, pero lo descubrió y se metió a la casa de la señora para quitárselo, obvio que se sentía gran ladrona haciendo eso...
Otro fue cuando iba en su bici y la atropelló un carro, no dijo nada en su casa, pero su espinilla se puso complétamente morada y le dolía muchísimo, a los 3 días ya fue al doctor porque sí la tenía fracturada...
Una vez se subió a un caballo en el rancho del esposo de una de sus hermanas, pero no se puso pantalones y se sentó en el caballo como no debía, un galán que tenía la vio y le dijo que sus pantalones color carne estaban muy bonitos, jajaja.
Tenía n mil historias sobre el hospital donde trabajó por muchos años, que si cuando tuvo que suturar a alguien con el craneo roto, que si la cesarea que tuvo que hacer sin ayuda de doctores, que si la epidemia de cólera, que si los doctores desmayados...
Jugaba frontón con sus amigos doctores (ella era enfermera) y jugaba a mano limpia, siempre les ganaba.
Jugaba fut con sus hermanos y luego agarraba la peda con ellos
Tocaba el trombón (que era de mi bisabuelo) pero sonaba como elefante en extinción, eso sí, cantaba muy bonito, y le encantaba Maria Callas, Pavaroti, y Plácido Domingo era su amor platónico.
Veía el fut conmigo, las dos gritábamos como locas en los partidos de pumas mientras mi mamá decía, yo no puedo ver porque siempre pierden.
Cuando fui por primera vez al mar ( a mis 2 meses) me dejaron mi mamá, mi papá y mi abuelita en el cuarto, mientras que se fueron a chelear por casi toda la noche (desconsiderados!!!)
Le encantaba que yo me enfermara para inyectarme, claro que yo salía corriendo por toda la casa para que no me atrapara. me enseñó a inyectar, a tomar la presión y otras cosas que ya se me olvidaron.
Jugábamos a las canicas sentadotas en medio de la tierra, a la matatena, resorte, avión, jugábamos a los carritos, le encantaban los carros chocones en las ferias y las sillas voladoras donde mi hermano siempre vomitaba y mi abuelita y yo seguíamos duro y dale con que nos queríamos subir. Adorábamos los dardos rompe globos en donde siempre sacábamos alcancías.
comprábamos pan y lo dejábamos secarse y ponerse duro para luego romperlo con un martillo y hacer un pastel o budín con las migajas.
Siempre que íbamos a fiestas o bodas era la primera en ir a meter un dedazo en el pastel.
Le encantaban las nueces y podía pasar horas comiéndolas (mmm ardillita eh).
Hasta los 70 años jugó tenis, era bien mañosa, casi siempre me ganaba y ni tenía que moverse mucho en la cancha.
Le encantaba comprar pan a escondidas, lo metía en su closeth con tal de que mi papá o mi mamá no le robaran sus panes.
Me compraba dulces y me dejaba ver más caricaturas de las que mi mamá autorizaba. a mi hermano le compraba absolutamente todo muñeco o juego que estuviera de moda, mi mamá sólo se molestaba con ella.
Sabía preparar unos tamales, buñuelos, y arroz a la mexicana deliciosos.
Iba a cocacola a buscar las promociones o canjear corcholatas por lo que hubiera, de ahí tantos hielocos y cochinaditas en mi casa, cosa que mi mamá sigue intentando tirar.
Algunas veces se le olvidaba pasar por mi a la escuela, y me tenía que regresar caminando y hacer la comida yo para que cuando ella llegara de sus juegos de tenis me agradeciera con un abrazote.
Madre de dos hijas y un hijo, trabajaba doble turno para mantenerlos y enviarlos a las mejores escuelas, para ayudar al resto de su familia de 20 hermanos/as y mamá y papá.
En agosto de 1998 murió de cancer, pero sé que mi abuelita siempre estará conmigo, en las buenas y en las malas, en las risas y en las lágrimas. porque ella y yo éramos las mejores amigas y teníamos muchísimas cosas en común.
Muchas felicidades por tus 89 años abue, ojalá estuvieras aquí todavía.
nota de foto: mi abuelita, mi mamá y yo (con mi super look cochinón y deportista, jaja y mi reflexión acerca de los caballos, que sino les daba frío en ese lugar y haciendo ruidos como caballos... tss cuando todavía no tenía cerebro de teflón) en lagunas de zempoala.

8 comments:

anais said...

no mames, me haces llorar pequeña ana reflexiva, felicidades a tu abue y ella, tu y tu mamá son iguales, igualitas... jejej

Yo nunca he tenido una amiga así así, pero tengo grandes amigos, solo que es distinto no?

Le mando un beso a tu abue, de seguro anda de fiesta donde quiera que esté.

the lines on my face said...

jajaja, sí nos parecemos mucho mi mamá y yo, pero luego dicen que me parezco mucho más en gestos a mi papá...y sí mi abue ha de andar en la mega pachanga, canija, que invite!!! saludines anais ;)

Sr.X. said...

Hielocos, a huevo; yo todavia tengo.
Personas así son dificiles de encontrar hoy en día, como la buena servidumbre.

Al parecer aprendiste muchas cosas de ella.

Paz.

Ale Morando said...

Amiga, que bonita reflexión sobre tu abue.

Yo no tuve la fortuna de conocer a la mía pues murió cuando mi mama apenas era una niña pero siempre que nos cuenta historias sobre ella siento que la conozco un poco más y me dan muchas ganas de que estuviera aqui.

gracias por tus historias, siempre nos hacen pensar

saludines

Karla Verde said...

qué hermosas anécdotas de tu abue, analines... se entiende que era una persona de esas que si las conoces ya no las olvidas. y coincido con los comentarios de que te pareces muchísimo a tu mamá!! de hecho cuando ví la foto primero pensé que eras tú, y ya después vi que no...

Gracias por compartir con nosotros esto que es tan personal y tan valioso. Un abrazo verde!

Karla Verde said...

y bendiciones a tu abuelita donde quiera que se encuentre :)

the lines on my face said...

gracias por sus comentarios, personas especiales sí, ojalá uno pudiera conocer tanta gente tan especial siempre... mundo raro y loco bien hieloco, jajaja.

Vilknk said...

guau qué foto! y memorias...