5.13.2009

los truenos y los rayos


Era un día nublado, sus ojos se abrieron a las cinco de la mañana, un estiramiento de cuerpo, un bostezo largo y profundo, levantarse del suelo y acercarse a la cama, ver con sus ojos si ana estaba despierta...
Mamu pensó: siempre se despierta cuando bostezo y con el sonido de mis patitas en la madera, seguro no necesito subir mis patas en la cama.
Ana abrió los ojos, lo primero que vio fueron dos orejas largas y grandes paradas al filo de la cama, ¡un murciélago! pero no, era Mamu.
Al ver que Ana había abierto los ojos, Mamu levantó sus patas delanteras y las apoyó en la cama, y soltó un pequeño gemido.
Ana extendió los brazos y la subió a la cama. Prendió la tele y le dijo que sus orejas la habían espantado. -Ayer no las tenías así Mamu-
El día transcurrió lentamente, una mañana ajetreada, limpiar, jugar, limpiar, contarse cuentos, intentar aullar.
Y por la noche, cuando Manolo se había ido de la casa, Mamu se acercó a Ana, se colocó en sus pies para calentarlos y la volteó a ver.
Ana estaba segura de lo que le decía.
-Va a llover, y no entiendo eso que tú llamas lluvia, suena fuerte, hace aire, y huele como en las mañanas cuando riegas las plantas- dijo Mamu.
-Sí, lloverá y te llevaré a la ventana para que veas las gotitas y veas los rayos, relámpagos y escuches los truenos, porque no quiero que eso te espante nunca, así que tienes que ir conociéndolo- dijo Ana.
Así se escuchó un trueno a lo lejos, la luz quiso apagarse, pero no sucedió, Mamu se acercó más a Ana, así que Ana la cargó, la llevó a la ventana y le fue enseñando. Extrañamente Mamu estaba calmada... segundos después se durmió, profundamente, soñando que perseguía algo, así como ayer parecía un cocodrilo conejo.

4 comments:

dèbora hadaza said...

un cocodrilo conejo...

:D

Beetho said...

El mio se llama Roque y su pareja se llama Nena. Al mio le asustan los cohetes, por aquí por donde vivo son cosa de todos los días, pero él jamás se ha acostumbrado. De hecho, tiene su rincón de los cohetes, ahí se siente seguro, bajo el desayunador, cerca de la puerta trasera de la cocina. Es un poco gruñon, como su dueño, pero es un ser excelente. Es como un duvalin: no lo cambio por nada.

Roxana said...

Ay, Mamu es preciosa!
Me gustó mucho tu relato prososo. Yo sólo podría hablarle así a mi gata, mi perro la verdad ya no me cae tan bien... después de que te muerden todo cambia.

En fin, estuvo ruda la noche de lluvia, no?

Saludos!

Manolo said...

jeje, el cocodrilo conejo estuvo buenísimo, lo mejor es que la he visto hacer esas cosas raras, pero me hubiera gustado verla arrastrarse abriendo la boca como cocodrilo, y dormida.

besos