
Ya viene el fin de año, en los aparadores de las tiendas se ven puros chones rojos y amarillos, para la suerte en el amor y el dinero para el año venidero... Las revistas asoman sus predicciones para el 2007, numerología, astrología y mentiras.
Me pregunto mientras camino siguiendo los pasos de mi mamá y mi hermano en la fayuca, realmente ¿por qué pensamos que alguna de las tantas cosas que hacemos a fin de año sirve para algo? El dinero no depende si los calzones son amarillos o de los borregos atrás de las puertas o las moneditas en las sávilas, el amor no sale de los chones rojos, ni el sexo de los negros. Los deseos no se cumplen por comerse 12 uvas en los últimos segundos del año que se va. Ni los viajes se darán saliendo de la casa y dando vueltas con maletas en manos.
En serio, pienso todas esas cosas y me da mucha risa, creo que nunca me lo he tomado en serio, desde chiquita hacía lo de las uvas sólo para ver cómo me podría ver con 12 uvas dentro de mi boca, y siempre le hacía como el padrino y acababa escupiendo como 1/4 parte de lo que tenía adentro de mi boca. Ahora ni deseos pido, no tiene sentido, he pedido muchos deseos, he dado tanto y será el destino o sepa qué diablos, pero no se cumplen, jaja.
Podría tomármelo más en serio este año a ver si algo resulta de las tantas cosas que se hacen, pero realmente me vería muy graciosa vistiendo tantos chones, con maletas, escobas, revistas, velas, uvas, sería un monumento vivo a lo churrigueresco.
Mejor nada, mejor nada...
nada que desear ni pensar ni dar ni recibir...
viene otro año que pinta para ser decisivo y definitivo en muchas cosas en mi vida...
sólo espero que no caiga de zopetón...
nota: en la foto se ve mi cara reflejada, lo que es tener una camarita y tiempo libre :)