9.17.2007

subiendo sin parar...






Así continuamos nuestro viaje, salimos temprano a agarrar un camioncín para ir al castillo de Bram (donde durmió por un día el famoso conde drácula) y rasnov, una ciudad fortaleza...
Llegamos a la estación de autobuses bastante temprano, desayunamos panecitos, juguitos y plátanos, y yo dije que iría al baño antes de irnos, faltaban 30 min para salir, el problema es que parecía que había llegado una gran excursión y la cola en los baños era como cola de estadio... Ya cuando estaba a punto de entrar Iván gritó que ya había llegado el camión, que me apurara, pero pues faltaban unas 10 personas antes de mi, así que con señas dije que si podía entrar al baño de hombres, y claaaaro que 20 mujeres más me siguieron, así que pues también había unas 4 personas antes de mi, Iván gritando que me apurara y yo haciéndome pipi... Por fin, decidí hacer en los mijitorios, pues qué más da... y salí corriendo, pero creo que por la prisa y el super jugo no fue suficiente y todo el camino de Brasov al castillo de Bram me iba haciendo pipi.
Al llegar al castillo, entramos,bueno, subimos; a pesar de ser un lugar bastante turístico estaba muy bonito, así que disfrutamos caminando e imaginando cómo sería haber vivido ahí... Había algunas fotos de las mujeres que vivieron ahí y se veían un poco fantasmagóricas, jajaja.
Al terminar de ver el castillo fuimos a esperar el camión que nos llevaría a Rasnov, mientras esperábamos veíamos las extrañas actitudes de unos perritos callejeros y de un cuate que estaba un poco loco, jaja.
Llegamos a Rasnov, pero realmente no sabíamos cómo subir a la fortaleza, así que decidimos preguntarle a una señora y un señor, y como nos vieron cara de turistas llamaron a una niña para que nos dijera en inglés cómo subir a la fortaleza, la niña moría de pena y su abuela y papá insistían en que nos tenía que traducir, finalmente la niña estalló en llanto y corrió en sentido opuesto.
Por fin medio entendimos y subimos a la fortaleza, una subida pesada, y yo entre cansada y mocosa pues sentía que iba a morir a la mitad del camino. Pero llegué, se veía la ciudad y las montañas, la parte sur de transilvania. Estaba bonito el lugar, aunque tampoco había muchas cosas.
Regresamos hacia Brasov, y en la parada del camión un señor se puso a platicar con nosotros, nos preguntó dónde nos estábamos hospedando, cuál era nuestra dirección en México por si él venía a México y nos dio su dirección por si volvíamos a ir a Rumania y no teníamos dónde hospedarnos... medio le entendimos que era un buen lugar para esquiar y que vivió en Cuba en la época comunista de rumania, trabajaba como mecánico.
Al llegar a Brasov fuimos por un delicioso pastelito con un cafecito bastante rico, el pastel estaba muy bueno, el mio era de nueces con chocolate y como trufa de chocolate y el de Iván no me acuerdo, pero creo que era de chocolate. Teníamos planeado ir a ver los souvenirs y luego subir hasta el mirador de la ciudad. Así le hicimos, empezamos a serpentear la montaña, decían que el recorrido aproximado era de unos 45 min, desde el prinicipio empezamos a cortar camino, iendo por vereditas más empinadas, más resbalozas y más cansadas, pero aún así, la cima se veía muy lejos... Por fin a eso de las 7pm llegamos a lo más alto, donde el letrero de Brasov permite una vista impresionante de la ciudad. Luego fuimos a los teleféricos, planeando regresar cómodamente, pero cuál fue nuestra sorpresa que ya no funcionaban, a las 6pm cerraban, jiji. Pues nimodo, a bajar y bajar antes de que se anocheciera y no pudiéramos ver absolutamente nada. Llegamos cansados al centro de Brasov, subidas, bajadas, largas caminatas, calorcito, entonces nos dimos un buen atascón de cena, cerramos con unos postres no muy buenos con una señorita un poco rabiosa y loca.
Al día siguiente saldríamos temprano y necesitábamos descansar, claro que no pude evitar cantar todo el camino de regreso a la casa de Florín, los dulcecitos me produjeron hiperactividad ardillezca.

9.14.2007

descansa en paz goku


Ríe, corre, ladra, olfatea, revuélcate en el pasto, escápate, come lo que más te gustaba y tanto te prohibíamos, sé feliz, ten toda la felicidad que no tuviste aquí, con nosotros los seres humanos....
Yo no creo en dios y mucho menos en el paraiso e infierno, pero Gokú, ve más allá de mis creencias y descansa con la chipi y la pigui, el cici, tintan, tucutucu y antrax, y sean felices allá, en mis recuerdos archivados y en ese supuesto lugar que me gustaría creer que existiera sólo para ustedes.
Te voy a extrañar mucho gordito latoso.

9.12.2007

entre "vampiros" entre comillas...






Pues si, nos adentramos a tierras más altas, mientras íbamos un poco mojados en el tren íbamos viendo las montañas alzarse a nuestros lados, la neblina descendía de ellas y llenaba con una brisa los techos de las casas aisladas entre estación y estación.
Llegamos a Brasov, segunda ciudad más grande e importante de Rumania después de Bucarest. A la entrada se veía una ciudad industrial, fábricas, edificios altos y dijimos, será aquí?? dónde está esa ciudad de transilvania?
Nos bajamos del tren, inmediatamente llegó una señora a ofrecer su casa como hospedaje, nosotros como buenos mexicanos desconfiados dijimos no, nie, nel... jajaja.
Y fuimos hacia la oficina de información a preguntar sobre hospedaje en esa ciudad.... La señorita que hablaba un italiano e inglés muy fluido, me dijo que no había nada disponible, todo lleno, y yo dije, qué qué???!!!! Pero en ese momento llegó otro señor a ofrecer su casa, y la señorita de información me dijo que podíamos quedarnos con él, que con la señora no, pero con él sí... Así que ya le dije a Iván y le dijimos que sí, que nos dijera dónde estaba su casa. Nos dijo que fuéramos a su coche y nos llevaría a su casa y explicaría absolutamente todo lo que hay en Brasov. Florín nos llevó a unos edificios construidos en la época comunista, grandes, altos, de buen tamaño por dentro, viejos, e idénticos entre sí.
Después de dejar nuestras cosas y de escuchar recomendaciones de Florín, nos fuimos hacia la ciudad vieja o centro de Brasov, las calles son en su mayoría peatonales, estrechas, la verdad es que yo me imaginaba calles más estrechas, menos coloridas, con techos de color gris o casi negro, pero no, cual fue mi sorpresa de encontrar tantos colores, techos con tejas anaranjadas de dos aguas, mucha gente, mucha actividad y un ambiente cálido. Una ciudad que tiene muchos jóvenes, por extraño que parezca (mmm, serán ellos los vampiros y por eso no hay viejitos???)
Estuvimos caminando un rato largo, visitando el cementerio, la iglesia negra, y luego a comer rica comidita Rumana, calientita y llenadora además de barata, qué buenos momentos, luego salimos a caminar y subir a la torre blanca y la torre negra, ya no hacía ni tanto frío ni se sentía tan húmedo, regresamos a la casa de Florín y descansamos agusto de tanto viaje, lluvia y ajetreo preparándonos para el siguiente día.....
puse algunas fotitos, luego pondré más, la última es mi imitación chafa de vampiros, jajaja

9.11.2007

Paréntesis antes de Transilvania



fotos:
calle con libros usados, extraños archiveros con imágenes de Frida Kalho, Julio Cortazar y muchos más que ya no recuerdo, Bucarest, 2007
recycle tv, cortesía de cámara de I. Bucarest, 2007
Bueno, antes de pasar a otras ciudades, tengo que decir cosas que se me olvidaron....
En cuanto al idioma, pues el Rumano es muy parecido al Latín, escrito es bastante entendible, sobretodo si sabes un poco de italiano o francés... el problema es que la gente normalmente habla rápido, y pues a tono veloz ni a los españoles entiendo, así que rumano a velocidades desporoporcionales es como oir un chorro de palabritas en latín juntas y te quedas pensando, no pues creo que entendí dos pero se me fueron 20, jajaja. Lo que sí es que es asombroso que los Rumanos, por sus necesidades, por migrar tanto a otros países o querer hacerlo, aprenden otros idiomas, así que casi casi cualquier persona habla por lo menos unos 3 idiomas, ya sea italiano, francés, inglés, ruso, alemán, búlgaro, español, y supongo que hasta japonés.
He de decir que en Rumania reconocen a México por sus telenovelas y por quién creen? RBD, jajajaja, eso es inaudito!! pero bueno, así es la vida.
Rumania es uno de los países con más perros vagabundos en Europa, aunque nunca se comparará a México, además al parecer los perros vagabundos son muy sociables y a la vez son precavidos, saben a quién acercarse y cómo hacerlo.
Entre rumanos hay ciertos problemas, con los gitanos, romans y los imigrantes de otros países, al parecer hay también mucho desacuerdo con el gobierno que ahora rige el país, claro que siempre hay opiniones encontradas, pero bueno, lo mismo de siempre, que se roban el dinero y no lo usan para cosas que realmente son necesarias como salud, educación, transporte, etc... ahondaría más en el tema, pero tampoco quiero aburrir.
Bucarest no es una ciudad muy turística, creo que el hecho de que sea Rumania crea muchos prejuicios en turistas de Europa, creo que eso la hace una ciudad más difrutable para mi, no tuve que batallar para tomar fotos sin multitudes de turistas.... tal vez por todas esas razones en conjunto la disfruté tanto.

9.07.2007

entrando a tierras rumanas






Entramos a Rumania en una Van, desde Ruse (PYRE???) a Bucarest, al parecer en Bucarest no hay oficinas de información turística, así que tuvimos varios problemas para cambiar dinero, comprar mapa, comprar boletos de metro, y llegar al hostal, estábamos cansados, me dolían mucho las rodillas y eso ya le estaba empezando a desesperar a Iván.
Llegamos a un Hostal, un poco alejado, un poco lleno, con un señor en la recepción un poco raro, primero muy parlanchín y luego muy distante.
Preguntamos en base a nuestro super mapa, cuál era el centro, ya nos explicó un poco los lugares que debíamos de ir a visitar. Así nos fuimos, a conocer Bucarest, una ciudad con mucha actividad, tráfico, gente por las calles, tiendas. Nos empezaron a llamar mucho la atención los grafitis y stickers en las paredes, los contrastes entre estilos arquitectónicos, a mi me atraparon los reflejos de los edificios e iglesias en los grandes edificios de vidrios.
Caminamos hacia abajo, recorrimos callecitas, impresionándonos de lo diferente que es esa ciudad, una ciudad construida por etapas, una ciudad debajo de otra ciudad y otra encima de esa de enmedio.
Hacía calor, el sol caía e iluminaba las columnas del gran edificio del parlamento, iluminaba los parques secos y descuidados, iluminaba el río que atravieza la ciudad dándole una sensación parecida del Sena en Paris, y algún canal de Amsterdam. Me di cuenta que a diferencia de otras ciudades europeas hay cables de teléfono y luz por arriba, no subterraneos, por momentos me parecieron conocidas las calles, alguna en el zócalo. Cenamos muy rico, unas sopas suculentas y ricas, yo pedí una de frijoles con carnes frías, y comí polenta, oh sí la polenta que tanto me gusta (polenta es una masa hecha de maíz, tiene una función parecida a la del arroz, su sabor es suave y un poco dulce y combina muy bien con carnes, pollos y salcitas ricas). Después fuimos a descansar al hostal, al día siguiente tendríamos un día pesado.
Nos fuimos a conocer el arco del triunfo Rumano, y un museo muy raro llamado museo de los campesinos, en donde básicamente tienen cursos de artesanía típica rumana, y tienen casas de diferentes estilos y regiones de Rumania.
De ahí nos fuimos a un parque muy grande, con lago y demás que estaba cerquita de ahí, comimos una galleta rica que disque típica de Rumania tenía vainilla y chocolate, continuamos nuestro recorrido por el metro (hicimos trampa, porque no estaba tan cerca eso de nuestro siguiente destino), hacia el Parlamento, donde entramos, realmente es enorme, y el tour que daban estaba enfocado como a diseño de interiores, nos hubiera gustado uno más como de historia, pero bueno, no se puede tener todo.
Siento que no estoy diciendo suficiente sobre Bucarest, mmm, debo de admitir que es la ciudad que más me gustó, no sé por qué exactamente, sólo sentí que extendía sus brazos para mi, que era como regresar a una ciudad parecida a algo que ya conocía... no sé.
Bueno, después del Parlamento y la avenida Uniri llena de fuentes y árboles, fuimos hacia las calles principales, entramos a algunas iglesias, bastante extrañas, tienen muchos frescos relatando historias de la biblia o santos o infiernos y monstruos raros, jaja. Lo interesante es que por dentro son muy chiquitas, obscuras y como que tienen una disposición circular, y la gente que va a orar pasa de banquito en banquito en forma circular (no sé si eso se entienda, pero bueno). Fuimos a tomar un café rico y extraño, bueno, creo que ni tomé café sino una bebida tipo jugo rara, jajaja, si, creo que fue eso, pero no lo recuerdo bien... Y de ahí a seguir caminando hasta llegar a la ópera, descansar otro rato e ir en búsqueda de comida, por una extraña razón no encontramos nada y terminamos en pizza hut, también para disque ahorrar, pero no conseguimos tal cosa, al parecer la comida típica y pizza hut tienen precios similares, lo malo es que no encontramos nada abierto y la panza ya crujía en serio. Ya de ahí fuimos de regreso hacia el hostal, pero recorrimos otras callecitas, nos alejamos un poco más del centro, nos acercamos más a zonas donde viven gitanos, o donde hay casas abandonadas, migrantes de otros países.
Esa noche empezó una lluvia de las buenas, las que no se quita ni por un minuto y se notó al día siguiente donde continuó lloviendo y había charcos por doquier. Intentamos tomar un café en una cafetería famosa italiana, pero por algún motivo era más restaurant que cafetería el lugar, así que fuimos a otro café llamado café parís, donde la música era de Julio Iglesias y los cafés estaban muy buenos.
De ahí caminamos hacia el museo de historia, llegamos empapados, vimos un tremendo obelisco construido por los romanos, enorme, de verdad que me sorprendió, narraba varias escenas de conquistas, guerras, etc. Y además había una exposición sobre el comunismo en Rumania que desafortunadamente no tenía museografía en otro idioma mas que en rumano, pero bueno, estaba interesante.
Salimos y seguía lloviendo igual, fuimos por nuestras cosas al hostal y emprendimos nuestro camino hacia tierra de vampiros....
Tristemente Bucarest quedó atrás, pero algún día regresaré, realmente quiero hacerlo.

9.05.2007

de hormigas, sauna, y mucho mar





Así viajamos en autobus de Sofia a Varna, hacía mucho calor, afortunadamente el autobus tenía aire acondicionado, nos pusieron una película de Bollywood en hindi y con subtítulos en búlgaro, así que más perdidos no podíamos estar... Era como la copia de esa película gringa que no sé cómo se llama pero era de dos cuates que encontraban a un muerto y hacían como que estaba vivo porque era famoso... pues era parecida a esa, claro con bailes y cantos bollywoodescos muy chistosos y con una que otra palabra que entendíamos.
Mientras recorríamos las carreteras de Bulgaria se seguían viendo fábricas abandonadas, uno que otro monumento comunista, muchos campos de girasoles secos, trigo y maíz.
Así llegamos a otra ciudad, Varna, conocida turísticamente porque tiene de las mejores playas en el mar negro...
Llegaron los del hostal por nosotros, lo cual sonaba bastante bien, dijimos, no pues sí estará chido, claro, lo habíamos visto en un folleto y decía que tenía alberca, bar, internet y otras cuantas cosas... La van caminaba y caminaba, y la conductora, dueña del hostal, inglesa, nos contaba que les estaba iendo muy bien, que era buen negocio y así.... Y seguíamos camine y camine, cruzamos un puente, atravezamos unos bosques en otra isla y por fin, después de mucho llegamos...
La primera impresión del lugar era: muchos ingleses, lugar descuidado, y pues nos enseñaron nuestra casa de campaña y el disque jardín fabuloso bastante cochino y con maleza por todos lados, el internet que costaba bastante, su sala común, los baños que no estaban limpios y casi todo lleno de moscas, pero lo peor es que no estaba en Varna, mar negro a 30 min de distancia!!!
Pues nos fuimos a cenar a un restaurante alemán que no estaba mal, pero tampoco era la gran cosa, ahí cerquita y luego, como estábamos muy cansados nos fuimos a dormir.
La casa de campaña estaba rara, enmedio del jardín, con muchos insectos, muchas piedras en el suelo, a media noche un gato quería jugar con mi cabeza y rasguñaba la tienda a ver si alcanzaba a tocarme, se oían los lobos a lo lejos, y empezaba a hacer calor... Por fin logré dormir y a las 7 o tal vez antes Iván me despertó, hacía mucho calor y no sólo eso, sino que el techo y mi boca tenían unas cuantas hormigas!!! Salimos temprano hacia Varna, sin desayunar, sin bañarnos, y fuimos en búsqueda de hostales u hoteles baratos en Varna, por fin como a las 10 encontramos uno, el hotel más lujoso en el que nos quedamos en todo nuestro viaje, valio la pena para la playa... fuimos a desayunar y al mar....
El mar negro sí es negro, extrañamente es una playa larga, te puedes meter 20 metros adentro y el agua sigue a nivel de tu cintura, aunque sí hay olas que rompen un poco fuerte... Su agua es negra, bueno, como un verde muy obscuro, la playa tiene una arena fina, parecida a la de veracruz que se te mente hasta por donde no, y está muy llena, tal vez porque era fin de semana, porque era verano, pero estaba llena... Eso sí, hay muchos caracoles adentro, caracoles que se entierran en los pies cuando saltas, medusas que te dicen aguas que ahí te voy y unas extrañas algas que parecen lechugas, sí, lechugas que las mujeres se ponen en sus venas variciosas, jajaja.
En la noche recorrimos más la ciudad, muy alumbrada, con mucha gente, con helados ricos y con una muy bonita luna llena al fondo del mar, negro sin que fuera de noche, y negro en el negro del cielo de la noche.
Varna es una ciudad turística, extrañamente tienen una iglesia en el centro con adornos de navidad en pleno verano, en la estación de autobuses con trabajos y entienden inglés, por lo que tuvimos varios problemas de salida, pero seguimos nuestro viaje, destino próximo Bucarest (Bucuresti) Rumania.

9.04.2007

fotos bulgaria





Para acompañar la narración anterior, aquí van las fotos ;)

entender y acostumbrarse

Así es, entramos a Bulgaria, las fábricas al rededor abandonadas, ciudades, pueblos, estaciones de trenes vacías, la gente tiene que irse... no sé cuáles son las cifras de migración y población flotante en Bulgaria, pero sí se nota la diferencia de este país con otros de Europa. La gente se preguntaba, Bulgaria, para qué? qué hay ahí? Nosotros pensábamos, a qué famoso conocemos de Bulgaria? Bueno, los Búlgaros le ganaron a los mexicanos en fut en penales en un mundial, el portero estaba calvo y tenía peluquín, y claro Stoikov, ese futbolista es de Bulgaria, si si, muy bien.
Llegamos a Sofia una ciudad grande, diversa, fuimos a buscar la oficina de información dentro de la estación de trenes y nos encontramos con una señora un poco neuras atendiendo, lo primero que decía es: siéntate, qué no ves que estoy ocupada, ahora te atiendo, y pues así fue como pasamos como 30 min en esa oficina, consiguiendo un mapa, buscando en él los hostales, preguntando sobre el tipo de cambio y cómo podíamos ir de Sofia a Varna...
Obtuvimos nuestro mapa, con letras en abecedario latino, y no contábamos con que los nombres de las calles vendrían en rumano, una extraña mezcla de ruso, griego y algo al revés, parece como si las letras estuvieran de cabeza...
Así encontramos un hostal en donde los demás hospedados no salieron por lo que vimos, ni una sola vez del lugar, qué estarían esperando???
Empezamos a recorrer la ciudad, y nos perdimos, bueno, he de aceptar, me perdí, hacía calor, estaba cansada, tenía hambre y las mugres calles en otro idioma estaban causando un conflicto total en mi cerebro...
Por fin le fuimos captando, pudimos recorrer casi todos los puntos de interés, comer unos ricos dulcesitos, un rico café, una rica cena con un como queso frito con pollo y salsa de champiñones creo, y unas sopas muy ricas de mil y un cosas combinadas, carnes frías, verduras, legumbres.... sopa de yogurth con pepino, ensaladas.
Y vimos como de iglesias ortodoxas, mezquitas, palacios neoclásicos, edificios estilo ruso comunista pasaban a nuestro alrededor. Yo estaba impresionada por las diferencias, por la simbiosis, entre estilos arquitectónicos, por los menús inentendibles, los volantes que podrían haber sido de cualquier cosa, por la cantidad de casinos en las calles grandes, por los gritos de las personas, por el calor que nos rodeaba y las llenaderas de agua en donde la gente lleva sus garrafones para surtirse en serio... las ruinas romanas, otomanas, griegas, tantas cosas en una ciudad tan enredada, las calles parecían letras de su alfabeto, las escaleras eran las pequeñas comas entre los caminos.
Realmente me gustó Sofia, me empecé a acostumbrar a su idioma raro cuando ya estábamos por irnos, con una señora que se puso a explicarnos cómo llegar a unas ruinas a las que ya no fuimos, yo estaba segura que le entendía, pero ya sólo quedaban otros dos días en Bulgaria y no precisamente en la capital, pero esa es otra historia....

9.01.2007

andanzas en el tren




Empezaba entonces nuestro primer viaje en tren por terrenos desconocidos.
Atenas-Thesaloniki-Sofia....
El primer tren bastante bien, asientos cómodos, aire acondicionado para los 4o y tantos grados de calorcito, muchos turistas y algunas otras personas que nos llamaron la atención.
A unos asientos al lado de nosotros se sentaron una señora de como unos 40 años y su hija de unos 14 años, bueno, eso supusimos. Atrás de ellas se sentó un hombre de unos 35 años militar de grecia (supusimos), y atrás de nosotras 3 griegas de como nuestra edad, muy fashion.
Así nuestras teorías de suposición empezaron.
La niña se quedaba viendo y analizando a las chavas griegas, como con ojos de "yo quiero ser como ellas", unos minutos después, ella comenzó a platicar con el militar e incluso se pasó al asiento de atrás para platicar más agusto con él. La mamá dudó por algunos instantes de ese señor y decidió preguntarle algunas cosas. Después de un rato, la niña le enseñaba dibujos al militar y la mamá de pronto comenzó a llorar, la niña le trajo pañuelos para que se limpiara, le preguntó cosas, pero la mamá seguía igual, la niña se cansó y se volvió a sentar junto al militar. Llegamos a Thesaloniki y mientras esperábamos en la estación para nuestro siguiente viaje vimos a la niña alejarse de la mamá para fumar un cigarrito, luego la mamá la fue a buscar y ella hizo como que no estaba haciendo nada malo... Nos quedamos pensando en toda su vida, haciendo teorías de dónde podrían ser, a dónde se dirigían, por qué lloraba la mamá, qué onda con el militar, con su papá, y así...
Pasaron las horas, esperamos en los andenes de los trenes, la gente se subía en trenes y nosotros esperábamos pacientemente a un tren que imaginábamos parecido al anterior.
De pronto vimos que la gente se iba hacia más atrás y se subía a un tren que no parecía ser el nuestro, así que fuimos a ver. Sus vagones obscuros, la gente fumando y asomándose por las ventanillas, mucha gente gritando, niños llorando, ningún encargado de la revisión de boletos y muchos turistas despistados. Dos hombres se nos acercaron a decirnos algo, no les entendíamos mas que el número 10, pero qué significaba, quién lo sabe... Así preguntamos cuál era nuestro vagón y nos dijeron, aquel, el más obscuro, el más lleno, el más sospechoso.
Subimos, yo iba al frente, analizando cada vagón, viendo espacios vacíos, tripulantes, señoras, gente fumando, hombres gritando, vi uno, dos chavas, un señor de cabello canoso, un chavo tronadon y dos espacios libres.
Nos sentamos, y yo dije, me temo que no voy a dormir nada en este viaje, sentados, con el chavo fumando, las chavas medio sospechosas, mucha gente en el pasillo, creo que no.
A eso de las 2am el tren se detuvo, enmedio de la nada, se separó la locomotora y comenzó la espera por 2 horas en el llano... pasaron por nuestros pasaportes y se los llevaron, al igual que el del chavo, pero los otros los dejaron ahí... pasaron 2 horas, nos movimos tantito, regresaron nuestros pasaportes, y se quedó parado otro rato. Mientras tanto varios dormimos, yo logré pegar el ojo por un rato largo.
Ah, se me olvidaba que las ventanas del vagón no funcionaban, se cerraban a cada rato, logramos atorarla con mi cinturón y asunto solucionado, pero el olor de cigarro, la incomodidad de ir sentada y la desconfianza pues como que no me dejaban dormir mucho más.
A eso de las 3 pasamos por un pueblo en Bulgaria, había muchos policías impidiendo el paso a otras personas que estaban en la estación, señores gordos gritando, mujeres con niños en brazos gritando muy fuerte, empujones, lámparas... Las chavas que iban a nuestro lado se prepararon para salir en esa estación, de hecho, preguntaron si no había algún policía en nuestro vagón y salieron muy sigilosamente del tren, creo que corrieron hacia el lado contrario para que no las vieran los policías... Fuerno como 15 min ahí, el Búlgaro intentó despertar a Iván, y yo también, para que viera lo que ocurría, pero creo que estaba en el sueño más profundo.
Avanzó el tren y descubrí que el señor canoso era griego, que hablaba inglés porque había vivido en Estados Unidos, resultó que el chavo era de Bulgaria, hablaba un poco de griego porque trabajaba en Grecia y entonces se convirtió en una plática sobre qué es lo que las chavas podrían estar haciendo en ese lugar, por qué se habrían bajado de esa manera. Según ellos ese lugar es conocido por ofrecer a las mujeres jóvenes, trabajos como prostitutas y papeles de residencia en europa.
Así el Griego nos contó sobre la situación griega en la unión europea, sobre Bulgaria y el abandono de varias ciudades o poblados de ésta, sobre las precauciones que deberíamos de tener en las ciudades de Bulgaria y sobre su vida en general.
Por fin, con 2 horas de retraso llegamos a Sofia, estos dos tripulantes se levantaron y se acercaron a la salida, y a nuestro vagón entraron 3 mujeres que nos empezaron a decir cosas raras, nos bajamos rápido y empezamos nuestra travesía por Sofia.